Hablamos de Sexo??

No soy mucho de hablar de mi trabajo, no lo tengo por costumbre. Aunque en absoluto tengo ese sentimiento de estar haciendo algo malo, soy consciente de que no todo el mundo puede entenderlo. Por no hablar del despacho, mis socios se morirían si se enteraran de que la persona a la que confían el futuro de su empresa, se dedica también a la prostitución de alto standing.

A mí me gusta hablar de ello, después de todo, lo hago por elección propia y por puro placer, o por puro vicio, es algo que ni yo misma he sido capaz de definir aún. Suelo hablar de ello con mis “amantes negros”, que son aquellos que no me conocen bajo el seudónimo de Blanca y que están casados o tienen compromiso, o los que tienen algún tipo de secreto oscuro, algo que me garantice confianza mutua y su silencio.
A la mayoría de estos hombres los conozco en los sitios más divertidos, más inhóspitos para una señorita indefensa y ansiosa. El común denominador de estos lugares, es que todos son de ambiente liberal, locales de intercambio, orgías preparadas, quedadas de sexo, o sitios donde se hacen fiestas que podrían herir la sensibilidad de muchos que supieran, siquiera, de su existencia.

No estoy segura de que en mi testimonio se puedan ver reflejadas otras chicas de la profesión, no he compartido opiniones al respecto con ninguna compañera, pero cuando alguno de mis amantes negros me pregunta por qué lo hago, es así como trato de explicárselo: – Vivo del sexo, por el sexo y para el sexo. A mí lo que me excita es que me deseen, cuanto más me desea una persona, más necesidad de entregarme tengo.

Cuando hablo del deseo, hablo de la sensación que me provoca saber que cuando un hombre ya me conoce, está siempre deseoso de follarme. Dejarles siempre esa miel en los labios, que lo único que ansíen sea venir a mi panal, y volver a degustarla.
Mi trabajo es perfecto para eso, mis amantes a contrarreloj me llaman horas antes, a veces incluso días, eso es desear a alguien intensamente. Prepararlo con suma dedicación, prepararme exclusivamente para ser suya,para los hombres que estarían dispuestos a pagar diez veces mi tarifa con tal de someterme durante una misera hora, hombres que van guardando y hacen auténticas maravillas en su economía para poder verme arrodillada, parejas que te buscan durante meses para incluirte en sus más impúdicas fantasías sexuales, mujeres a las que has conseguido despertar sus primeros instintos lésbicos.
Los personajes más variopintos y excitantes pasan por mis sábanas.

Sentirme deseada es una sensación que se escapa a explicaciones vacías, es para mí, la cúspide del placer más exquisito. Me gusta mirar a mi compañero sexual desde una esquinita de la cama, admirarlo y dedicarle una maravillosa sonrisa que le indique cuan feliz soy en ese momento. Mi mente perturbada tiene incontables pensamientos impuros, fantaseados en tan innumerables ocasiones, que son escenas perfectamente trazadas para el placer.

Una de mis perdiciones es la provocación. A pesar de ser una mujer muy discreta, guardo encantos que alteran algunos libidos a mi paso. Ir a un bar y que seas prácticamente la única chica a la que le ofrecen el asiento, seducir a ese chico tan guapo que hay al otro lado del vagón del ave, sin levantarte del asiento, solo con una sonrisa picara y una mirada discreta, ir a pasar la ITV y ser el centro de atención de los mecánicos y demás conductores. Todas esas situaciones me excitan, llego a casa y sigo excitada, me masturbo y sigo excitada, tengo algunos orgasmos y mi imaginación sigue volando.

No sé que significara el sexo para vosotros, para mí no hay nada que me invite a vivir más intensamente.

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