Elegante Sesión de BDSM

Lo tenía frente a mí, completamente desnudo, dispuesto a obedecer cada una de mis órdenes y a satisfacerme. Le encantaba sentirse humillado y obligado.

El mundo del bdsm era una de mis especialidades. Me encantaba todo lo que tenía que ver con ello. Como era habitual, asumí el papel de ama, que realmente me ponía muchísimo. Ver a hombres arrodillados a mis pies, haciendo todo lo que les digo y viendo como disfrutan de la sesión, es lo más excitante.

Recuerdo que también me encantaban aquellas veces en las que el hombre era mi amo, y yo, su fiel sumisa. Que me azoten, me “obliguen” a comerles la polla. He dicho “obliguen” pero aunque sea una orden, me encanta hacerlo, eso y miles de cosas más.

Acababa de mandar a mi amante a contrarreloj a que se pusiera frente a mí, andando a cuatro patas, como un perrito. Cogí entre mis manos la fusta y empecé a jugar con ella por mi cuerpo.
Pasándola por mis pechos desnudos, mi firme abdomen, y como no, mi emputecido sexo deseoso de ser profanado.

Sus ojos se abrieron como platos, y su empalmada verga apuntaba hacia el frente, firme y preparada para su castigo.
Me miraba desde abajo, baboso, suplicante.

Le pedí que me diera la espalda, y que me ofreciera su musculado trasero para poder azotarlo como se merecía. También tenía que ser castigado.

Se puso a cuatro patitas, con su culo elevado hacia arriba y bien abierto, cogí con firmeza la fusta, la levanté y con fuerza, propiné un buen azote a su nalga derecha, dejándola roja. Un leve gemido se le escapó.

Cuenta conmigo. Le ordené.

Comenzó a contar conmigo, uno tras otro, cada azote que le propinaba. Cuando supe que su trasero ya había tenido suficiente castigo, le dije que se tumbase en la cama, boca arriba. Aquella situación me ponía tan cachonda, que no podía esperar ni un minuto más para que me proporcionara un poco de placer.

Cuando estuvo tumbado, me acerqué a él, contoneándome sensualmente, sonriendo como la víbora que era.

Me quité la ropa interior de cuero, y me quedé completamente desnuda delante de sus ojos.
Su polla empalmada estaba mojada, al igual que mi sexo deseoso.

Me puse sobre él, rozando su pene por mi cuerpo, sin dejarla entrar en mi interior. Su respiración le delataba. Estaba entrando en el éxtasis de la lujuria más sucia.
Me puse de cuclillas sobre su cara, y le dije que me comiera hasta conseguir que me corriese en su boca. Aquello me hacía sentir aún más enferma de placer.

Como buen sumiso, sacó su lengua y comenzó a comerme como un gatito hambriento. Haciéndome enloquecer. Pasando su lengua por mi sexo mojado, de arriba a abajo, penetrándome con su puntita, absorbiendo mi clítoris… Estaba a punto de explotar.

Agarré su cabeza, y la oprimí contra mí, justo en el momento en el que tuve mi primer orgasmo, dejando todo su rostro empapado. Se veía realmente hermoso con todos mis flujos sobre él, se le veía satisfecho. Una sonrisa pícara habló por él.

Fui hacia el armario, y cogí unas toallitas para limpiarle un poco, también cogí unas esposas, y se las puse, sujetando sus manos en el cabecero de la cama. Impidiéndole moverse a su antojo.

Bajé hasta su gordísima verga, besé su mojado capullo, y sin avisar, me la metí entera en la boca para comenzar a comérsela como si no existiera el día de mañana.

Sus gemidos y sus expresiones me ponían muchísimo, disfrutaba como una loca viendo todo lo que le estaba haciendo sentir. Mi coño necesitaba más acción. Aquel orgasmo no había sido suficiente, y teniendo aquel falo a mi disposición, no pude contenerme.

Me senté sobre él, y lo metí completamente en mi interior, solté un fuerte gemido de placer. Comencé a follármelo con rapidez y fuerza. Estaba totalmente fuera de mí. Sentir como aquella cosa entraba y salía, me hacía perder los papeles, la cordura. No quedaba un ápice de pudor en mí. Quería correrme de nuevo, y quería que él se corriera para poder mancharme con su leche y continuar jugando un poco más.

Necesitaba enseñarle quién mandaba allí en todo momento. No tendría piedad.

2 Respuestas a “Elegante Sesión de BDSM”

  1. Gon69

    Me ha encantado, tienes un ser un ama extraordinaria pero me pregunto como serias como sumisa
    Blanca tus perlas son extraordinarias, un día tengo que probar con Claudia y con Alejandra
    Besos

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    • Blanca

      Hola Gon69

      Claudia no ofrece el servicio de sumisa, pero para jugar un rato seguro que se apunta, jijiji
      Tanto Claudia como Alejandra te van a encantar.

      Gracias por participar en nuestro blog
      Un muakis

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