El Sexo se Vive!

Que el sexo hay que vivirlo en el sentido más amplio y libre posible es algo que me habéis leído otras veces. Hay que explorar y vivir el sexo en todas sus facetas.

Me gusta conocer hombres de todas las edades y perfiles, aprender de ellos y disfrutar tanto de mi placer como del erotismo que mi amante me provoque. Aunque todas las mujeres tenemos un tipo de hombre que nos pone del revés.

Me gusta el sexo con esos hombres tranquilos, esos que solo quieren sentirse especiales con un sexo cercano y entregado.
Luego están los salvajes, esos que te besan hasta el extremo, te pellizcan hasta el extremo y te lo hacen tan fuerte que siempre terminas pidiendo más.
Me encantan los hombres elegantes. Te desnudan, te tocan, te besan, te hacen suya y no pierden su galantería en ningún momento.
También está el ‘típicus machus egoistus’. No da besos, te pide que se la chupes, te la mete un poquito y se va tan tranquilamente.
Los que siempre quieren innovar. Cambian de postura cada minuto y descubres una facilidad acrobática que no conocías.
Los obscenos son de mis favoritos.
La mayoría son dominantes, algunos muy sumisos y, luego están los que más loca me vuelven. Los intensos!

Esa clase de hombres, tan seguros de si mismos, que intimidan. Los de apariencia tranquila y voz determinante que cuando hablan, sentencian.
Esos son los que me hacen temblar. Tiemblo cual jovencita que se debate entre la excitación y el miedo de su primera vez. No importa si te lo hace más fuerte o más suave. Te agarra con firmeza, te mira fijamente y consigue que te corras sin haberte puesto una mano encima. Te la meten despacio, casi con cariño y, aún así, te hacen sentir la más sucia de las mujeres.

Todos tenemos alguna práctica favorita. Ya sabéis que a mí me pierde el sexo oral. Me gusta hacerlo bien. Dedicarle el tiempo necesario y mucho mimo. Me gusta que sea muy húmedo, succionar mis propias babas y comprobar como cada vez endurece más y más dentro de mi boca.

Siempre diré que esa es la cima del poder en el sexo. Verme arrodillada, ansiosa, chorreando vergüenza, esperando con suplica a que ese gran miembro en su máximo esplendor viole mi garganta sin contemplaciones.

Y cuando me lo hacen a mí…Soy muy exigente y espero que seas un buen chico y un gran comedor de coños. Te tumbaré boca arriba en mi cama, pondré mi sexo húmedo en tu boca y me moveré. Movimientos suaves, posiblemente circulares. Si tienes barba, estimularé mi clítoris con ella hasta dejarla empapada. Quiero agarrarte con fuerza y obligarte a lamerme hasta ensuciar tu preciosa cara.

Qué puede ser más excitante que eso? Un amante intenso, sin duda!

Un hombre que agarra tu cabello con rabia, te asfixia y te hace pequeñita con la mirada. Que se comporta como si él fuera un mero espectador. Esos, esos malditos son los que me vuelven loca!

Los que te lamen a besos sin dejar de bambolearse entre tus caderas y te sonríen trunfantes mientras, ya sin ningún tipo de amor propio, mojas su verga con un orgasmo tan involuntario como brutal.

Son muy silenciosos. Suelen estar llenos de misterio, no hablan, no se expresan, no emiten ningún tipo de ruido y casi no respiran; solo te miran y estudian tus reacciones, tus gestos de placer, tus gemidos, ya inevitablemente emputecidos. Y tú sigues haciéndote cada vez más pequeñita, más vulnerable a sus embestidas. Cada vez más dispuesta a dejar de ser tú para ser de alguien que te domina por completo.

Llegados a este punto, me excitaría saber cómo es el perfil de tu chica ideal…

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