Casual

 

Linda era su nombre y si, era una mujer muy bella. Podría decirse que era perfecta.
Una chica alta, con un cuerpo impresionante, unas curvas de infarto, piel suave y clara, ojos verdes, pelo negro y largo…

El destino o la vida, quiso que coincidiéramos de casualidad un día cualquiera en una tienda de ropa. Yo iba sola con varias prendas para probarme y al entrar al probador, distraída, choqué con ella que salía de allí.

  • Disculpa, iba mirando a otro lado. – Me disculpé algo avergonzada mientras alzaba la mirada y me topaba con sus preciosos ojos clavados en mí.
  • No pasa nada, ¿estás bien? – Se apresuró a preguntar.

Esa fue nuestra primera conversación. Luego una leve sonrisa y nos perdimos de vista. Yo seguí a lo mío, y entré a probarme la ropa. Salí de allí con lo que había escogido y fui directa a la cola de caja. Mientras estaba allí esperando mi turno alguien me tocó el hombro desde atrás, avisándome de su presencia.

  • Hola otra vez.- Dijo sonriendo ampliamente. Tenía una sonrisa perfecta y deslumbrante.

Le devolví el saludo como embrujada por su belleza y tuvimos otra pequeña conversación mientras esperábamos. Me dijo que estaba de paso, ya que por la mañana había tenido una entrevista de trabajo y había decidido pasar el día en la ciudad antes de marcharse.
La verdad es que había cierta conexión entre nosotras, era una chica muy simpática y amable así que le propuse tomar un café cuando saliéramos de allí. Me apetecía conocerla un poco más, sabía que no tendría otra oportunidad para disfrutar de su compañía. Ella aceptó con gusto, mostrando de nuevo esa sonrisa de película.

Salimos de la tienda las dos juntas, entre palabras y risas, dejándonos conocer mutuamente con naturalidad. Después de unos minutos andando sin rumbo, casi me había olvidado del plan, pero ella no.

  • Mira, ¿nos tomamos algo aquí mismo? – Preguntó señalando a la derecha.
  • Claro, aquí está bien. – Dije intentando que no se notara mi despiste.

Nos sentamos en una de las mesas libres y esperamos a que viniera la camarera a atendernos. Pasamos allí alrededor de una hora charlando y contando anécdotas. Realmente teníamos una conexión especial. Ninguna de las dos queríamos separarnos todavía e intentamos alargar un poco más nuestro encuentro. Me pidió que le enseñara alguna parte de la ciudad que fuera especial para mí y me pareció una excelente idea.

Salimos del centro comercial y emprendimos el camino. Uno de los sitios donde solía ir a menudo simplemente para respirar tranquilidad, era una zona del parque que no todo el mundo conocía por su accesibilidad y solía estar solitario. La llevé allí.

  • Vaya… – Dijo asombrada al ver el lugar.
  • Precioso, ¿cierto? – Sonreí.
  • Sí…

Y justo en ese momento se produjo la magia y sus labios se posaron sobre los míos.

  • Espero que no te moleste pero llevaba toda la tarde deseando hacerlo…

Desde luego que no me importaba, la atracción era mutua y mis deseos hacia ella iban más allá. En esta ocasión, como respuesta, me lancé sobre ella y comencé a besarla juguetona. Mi entrepierna comenzaba a despertar y era el momento perfecto para pasar a la acción.

Ambas nos moríamos de ganas y eso se notaba. La furia con la que nos devorábamos y la rapidez de nuestras manos recorriéndonos. Al notar la humedad de su sexo en mis dedos casi pierdo la cordura pero pude controlarme y me entretuve jugando con su excitado clítoris antes de penetrarla con ellos y regalarle ese dulce orgasmo que vino después.

2 Respuestas a “Casual”

  1. Friné

    mecachis !!
    de ahora en adelante me voy a ligar a los probadores, juas

    Kissss y Kisssss

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